Cábala

Escribir para morir

 

Por Daniel Castro Jiménez

De acuerdo con la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), 798 denuncias por agresiones contra periodistas han sido abiertas desde la creación de este “módulo” de garantías.

De estas, 47 expedientes fueron por asesinato, sin contar los 11 que llevamos en 2017.

La FEADLE tiene registro de tres sentencias condenatorias de las cuales una es del año 2012 y otras dos en 2016, lo que arroja la cifra porcentual del 99.7% de las agresiones que se han quedado encarpetadas.

El pasado lunes, fue un día negro para el gremio periodístico con el asesinato de dos reporteros más en esta bitácora de tinta y plomo.

Las condiciones pues es de “crisis”, el país que no está en guerra civil ni formal, es el más violento de América Latina y el menos recomendable para ejercer el periodismo.

Javier Valdez, fue galardonado en 2011 con el premio International Press Freedom Award, luego de publicar su libro “Narcoperiodismo”,  en el que aborda el narcotráfico y su relación con el ejercicio periodístico.

En el caso de Sonia Córdova del semanario El Costeño, el escenario es similar si de información contra el crimen organizado se trata.

El periodismo de investigación por actos de corrupción es riesgoso, pero ejercer el periodismo relacionado con el crimen organizado es letal.

En Tabasco, los últimos dos casos de periodistas asesinados en este rango de publicaciones han quedado “casi” en el olvido.

Sin embargo la “crisis” no está siendo analizada y atendida con toda la responsabilidad que el estado tienen en toda este drama ya colectivo.

Las manifestaciones del gremio periodístico  contra este tipo de actos han comenzado a viralizarse en todo el país.

Tal como en 1984 se dieron por el asesinato de Manuel Buendía Tellezgirón, hay indignación nacional  en torno al exterminio de periodistas bajo el pretexto de ejercer un narcoperiodismo que solo está reflejando el grado de contaminación que alcanzó la lucha del gobierno contra el crimen organizado.

Y ante la impunidad, hoy solo nos queda la “solidaridad gremial” y la exigencia de Justicia para los caídos, válgase la expresión “en el cumplimiento del deber”.

KYBALIÓN.- José Antonio de la Vega, está encarrillado en el hándicap gubernamental.

Luego que se abrió el abanico de competidores al inicio de este año y la “catapulta” que le brindó como efecto colateral el “conflicto” de la Junta de Coordinación Política, se prepara para el “jalón final”.

Cosa curiosa, al igual que Manuel Andrade Díaz, irá por su segundo intento; pero esta vez en “Caballo de Hacienda”.

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