Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

No acusar a priori

Los periodistas no gozamos de canonjías en nuestro quehacer, porque somos ciudadanos comunes a los que el Estado de Derecho nos asiste como a cualquier persona que habita nuestro territorio. Cubrimos la información atendiendo los principios de informar a la colectividad con veracidad y ética profesional. Debemos ser imparciales y, sobre todo, dar la noticia con la seriedad que amerita el suceso registrado.

Esta semana, el periodista paraíseño Luis Rubén López Domínguez utilizó las páginas del aire del programa radiofónico Telereportaje, de los hermanos Sibilla Oropeza, para denunciar un atentado en su contra, en particular de sus bienes mueble e inmuebles: Desconocidos, desde un vehículo, rafaguearon con armas de grueso calibre su vehículo y domicilio durante el transcurso de la madrugada del miércoles.

En su queja, el comunicador atribuye que el atentado fue perpetrado por la administración municipal de Paraíso, Tabasco, que encabeza el doctor Bernardo Barrada Ruiz, de quien en ocasiones anteriores, “había recibido amenazas de muerte”, pero no las tomaba en cuenta.

En su cuenta de Facebook, López Domínguez califica a sus atacantes como “cobardes que intentan callarme a balazos”, en clara alusión al edil y sus funcionarios, a los que últimamente ha denunciado a través de las redes sociales y funda sus aseveraciones porque los disparos se dieron con armas restringidas y de uso exclusivo del ejército, que sólo la Dirección de Seguridad Pública Municipal posee en su arsenal.

El hecho es lamentable, y por esa razón, quienes nos dedicamos a la Comunicación Social recriminamos el atentado. Sin embargo, surge por ahí el comentario en el sentido de que no se vale jalar agua para su molino, acusando a priori y por conveniencia para obtener prebendas.

El hecho, del que se aprovecharon los enemigos del régimen municipal para atizarle más fuego a la hoguera, provocó drástica baja en la popularidad del munícipe, dado que en estos tiempos los solaztequistas se encuentran en etapa de encuestas.

Pese a todo, el alcalde Barradas salió al paso con tales acusaciones y las rechazó en forma contundente: “No soy nadie para juzgar sus declaraciones y sus actos, pero sí una persona con reconocida solvencia moral para deslindarme de esos señalamientos que él fundamenta, argumentando que el atentado a su integridad es un acto de represión de mi parte o de funcionarios de mi gobierno, por su labor crítica a la administración que presido, cuando en los hechos he demostrado que jamás he actuado de forma violenta o represiva contra quienes me critican en lo personal y en mi desempeño en la administración pública”, afirmó en conferencia de prensa.

Y es que, cuando alguien acusa a un político, llámese alcalde, diputado, funcionario, etcétera, se sacan al sol las trusas flameadas, que si es borracho, mujeriego, parrandero y jugador; que es un sucio y zarrapastroso, porque tiene las calles hundidas en el estiércol; que si los servicios de salud no funcionan, que si la inseguridad, que también es culpable del iceberg que se está deshelando en el polo, el cual le robará espacios a tierras tabasqueñas, en fin…

Pero volviendo al caso que indiscutiblemente merece ser tomado con la seriedad debida, el gobierno nuñista, en voz del secretario de Gobierno, Gustavo Rosario Torres, se dijo respetuoso de la autonomía de la Fiscalía que encabeza Fernando Valenzuela Pernas, pero se ofreció a prestar la ayuda necesaria de común acuerdo con la dependencia investigadora.

El fiscal Valenzuela, por su parte, dice que en todos los casos en que exista presunción de riesgo para la integridad de los defensores de derechos humanos y periodistas (como el caso Paraíso), de inmediato activa el protocolo correspondiente por medio del cual inicia la investigación del hecho y, al mismo tiempo, hace evaluaciones para dictar la medida de protección más conveniente.

El ataque al inmueble del periodista está en ese proceso y serán las mismas autoridades las que digan si el edil es victimario o sólo es presunción de la víctima. La situación de inseguridad que se vive en Tabasco ha permeado en todos los estratos sociales y, por tanto, las autoridades, en el ámbito de su competencia, tendrán que actuar conforme a Derecho.

Ahora bien, conocemos al doctor Barradas desde hace mucho tiempo y sabemos de su honestidad, que no se presta a chantajes de ninguna especie y que al menos, con carencias, está llevando una buena administración; pero que se le acuse de estar ligado a criminales, eso no lo podemos creer, a sólo que las investigaciones den un giro de 180 grados y fluya la verdad en este escabroso asunto. En fin, esperemos el desarrollo de los acontecimientos… Nos leemos en la próxima, no sin antes adelantar mis felicitaciones a mi gran amiga y querida hermana, la diputada Patricia Hernández Calderón, que el próximo lunes estará festejando un año más de vida.