DE CARA A TABASCO

RUBÉN ARCEO

 

* ¿QUIÉN ES MÁS SUCIO?

 

En Tabasco, la llamada clase política nos muestra, que nunca le han gustado los juegos limpios, ni practica una política honesta con sus militantes.

Y hablo por todos los partidos políticos y sus dirigentes. De eso que quede claro.

Hoy vemos como los partidos, se comportan con las únicas acciones que conocen: traidores, gandayas, oportunistas, faltos de memoria, desvergonzados, insaciables, ambiciosos,  etc…

Recordemos como van surgiendo los partidos políticos.

Entendemos por supuesto a quienes ante la cerrazón  de su partido  tienen que emigrar a otro, por ser usados y desplazados cuando de repartir las candidaturas se refieres.

Por ello en estos días en Tabasco, no nos extraña  ver los changos que están saltando de un partido a otro, porque sienten su instituto político, no les hace justicia, es injusto con ellos, se siente traicionados, desplazados etc.

Sin embargo al llegar a otro partido, lo hacen por la ambición de una candidatura y no por el deseo de militar y trabajar por esas siglas.

Lo peor es que lo saben las dirigencia, pero lo que importan es el voto, venga de quien venga.

Lo que importa es llegar al poder, pasando por encima de quien se tenga que pasar.

Para ello  se llama a que se sumen a determinada causa.

En consecuencia, está  causando el enojo y el desencanto   de esos militantes, que ven que ahora sus adversarios a los que se les ha acusado de todo, ahora ya son compañeros del mismo partido y peor aún se les ofrece y dan las candidaturas.

Para dar un ejemplo, no me extrañaría que un ex gobernador de Tabasco, esté en las filas de otro partido, por lo menos eso vocifera, en el sentido de que Obrador, le ofreció una candidatura plurinominal al senado.

Dicho por el propio personaje en un afán tal vez de presionar al PRI.

Los antecedentes de  este personaje insaciable, son de traición desde su inicio y serán de traición hasta su final.

De tal suerte que el próximo año, las cosas no serán tan fáciles como algunos pueden creer.

El problema que tenemos los ciudadanos, es que no tenemos mucho de donde escoger, pero sí tenemos la capacidad de votar