Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

Actitud gubernamental sin paternalismos

Hace tres semanas platiqué en Monterrey con un médico veterinario dedicado a la ganadería; y me comentaba que viaja a Tabasco dos o tres veces al año de donde se regresa con alrededor de 800 o 1000 cabezas de ganado. En la charla, me explicaba que cada hato lo somete a alimentación similar al ganado neoleonés, para adaptarlos al clima de esa región.

El empresario surte de carne de buena calidad e higiene a ciudades del sur de la Unión Americana, así como a la Empacadora y Distribuidora de Carnes Finas San Juan, uno de los principales proveedores de cortes finos del norte del país, con excelentes resultados comerciales que le generan buena ganancia con ganado tabasqueño en su mayoría.

También hace unos días, empresarios de la localidad, encabezados por Edén Caraveo (ganadero, productor y exportador de papaya, aguacate y limón), presentaron ante el gobernador Arturo Núñez Jiménez un proyecto para la consolidación del Grupo Agroindustrial Bovino del Sureste, constituido para recuperar la tradición pecuaria de Tabasco a partir de una visión integral que considera el acopio, engorda, sacrificio, corte, empaque y comercialización.

Tal iniciativa contempla la construcción de una fábrica de alimentos, la instalación de 64 corrales de engorda con capacidad para 90 cabezas de ganado cada uno, el establecimiento de un rastro TIF y la apertura de salas de corte, deshuese y empaque. Algo similar a productores de Nuevo León.

El mandatario valoró la acción que tendrá una inversión inicial estimada en 273 millones 237 mil pesos (dos terceras partes la aportarán productores con créditos de FIRA, y una tercera parte con apoyos federales y estatales), e hizo el compromiso de sacar adelante este ambicioso plan de negocios, que además de atender las necesidades del mercado nacional, tiene una visión de exportación hacia Estados Unidos, Países Árabes, China y Japón, pero sobre todo está en sintonía con lo que en Tabasco se viene haciendo desde 2013 para rescatar el campo.

La actitud emprendedora y fuera de paternalismos, motivó al gobernador a expresar: “Atrás quedaron los tiempos en que el gobierno hacía todo o decía a los productores lo que tenían que hacer. Hoy los escuchamos y apoyamos sus iniciativas”.

Y es que últimamente hemos observado al titular de la Sedafop, Pedro Jiménez León, echar a andar proyectos productivos que marcan el inicio de una nueva era del sector agropecuario e industrial de la entidad.

Claro que, esto es producto de la insistencia de Núñez en generar para la entidad que gobierna, la diversificación de cultivos y la proliferación de industrias, para no depender de una sola actividad, como la petrolera… A eso se le llama despetrolizar la economía estatal, es decir: “sembrar el petróleo”.

A este despegue de la economía sí le vemos futuro, como lo fue en los años cincuentas y setentas del siglo pasado. Esperemos que no caigan en los errores que tuvo el sector ganadero con el fracaso del frigorífico.

VERGÜENZA UNIVERSITARIA

En estas fechas es cuando el presupuesto destinado a la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) aumenta; ello, ante la entrada de recursos por concepto de pagos de miles de nuevos estudiantes que, al final de cuentas, a muchos se les niega el acceso.

Al menos en la rama de la medicina, anualmente egresan de esa casa de estudios aproximadamente 500 estudiantes, los cuales salen con muchos problemas de aprendizaje y en su mayoría engrosan las filas del desempleo.

Luego entonces, ¿Para qué tantas escuelas de medicina? (hay cinco en Tabasco) ¿Por qué el rector José Manuel Piña Gutiérrez instrumentó otra escuela en Comalcalco? ¿Para egresar doctores sin chamba? No nos queda más que pensar que sólo para percibir jugosas ganancias con el pago de fichas y otros servicios, los cuales nadie sabe si los ingresan a las arcas universitarias.

De las cinco escuelas, dos pertenecen a la UJAT y tres son particulares. Y sólo los pudientes logran instalar su consultorio, mientras que otro tanto se auto emplea en Farmacias Similares cobrando 30 pesos por consulta y, los menos, consiguen trabajo en Farmacias del Ahorro con paupérrimo sueldo de 4 mil pesos mensuales.

No es posible que el rector de la UJAT continúe con esa errática política educativa, con cifras maquilladas y publicadas por una voluminosa cantidad de pasquines que cobran estratosféricas sumas de dinero en forma mensual, pudiéndose utilizar esos dineros en estudios e investigación, pues no se ve que se invierta en ello.

Tan sólo en el servicio social de la medicina, se observan las oficinas administrativas universitarias repletas de jóvenes a quienes sólo utilizan para sacar copias o para realizar labores de limpieza que nada tienen que ver con la salud. No es posible que haya tanta pobreza mental en el rector Piña Gutiérrez, pudiendo gestionar el envío de esos muchachos a realizar sus prácticas en tantos centros de salud del primer nivel que existen en la entidad, a los que los servicios médicos llegan dos veces por semana, lo cual también bajaría la demanda en hospitales de segundo y tercer nivel. Nos leemos en la próxima.