COMENTARIO A TIEMPO

Por Teodoro Rentería Arróyave

 

EVALUACIÓN MENTAL A TRUMP

Ya se ha hecho común en el mundo y en particular en el propio Estados Unidos la frase: “Trump está loco” y otras más de la misma índole. Mucho hay de razón, cuando el Donald quiere gobernar a la gran potencia con base a twitters, que la mayoría de las veces denotan una descomposición mental, como el más reciente de pretender sustituir las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, con sus impertinencias y sus amenazas e improperios a México en su dale y dale de que tenemos que pagar su pretendido muro fronterizo.

 

Si algo hay que reconocer es la postura firme del gobierno de Enrique Peña Nieto en el sentido de que México no pagará el muro y nunca negociará ninguna relación internacional mediante las redes sociales; en esa línea, en declaración oficial de la Cancillería azteca se reitera la invariable y soberana posición del país.

 

Por ello resulta de gran valor la reiteración de miembros del Partido Demócrata en el estado de California, de que el mandatario norteamericano debe someterse a una “evaluación psiquiátrica” para determinar si está calificado para llevar a cabo sus funciones.

 

En efecto, la Secretaría de Relaciones Exteriores, mediante el Comunicado 326, respecto a las expresiones del Presidente de los Estados Unidos de América sobre diversos temas de la relación bilateral, declaró textual: “Como ha sostenido siempre el gobierno de México, nuestro país no pagará, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia, un muro o barrera física que se construya en territorio estadounidense a lo largo de la frontera con México. Esta determinación no es parte de una estrategia negociadora mexicana, sino un principio de soberanía y dignidad nacional”.

 

Bajo esa premisa, es de considerar la propuesta del contingente de legisladores Demócratas que proponen determinar si Donald Trump cuenta con la capacidad mental para seguir siendo presidente de los Estados Unidos. En forma precisa el congresista Zoe Lofgren presentó una resolución en el Congreso para que Donald Trump busque una evaluación “médica y psiquiátrica” para determinar si está o no calificado para la presidencia, tras las declaraciones del mandatario después de los hechos de violencia en Charlottesville, y nosotros agregaríamos, después de haber indultado al ex sheriff racista, Joe Arpaio.

 

También en el comunicado de referencia, respecto a la violencia generada en México por el tráfico ilícito de drogas, armas y dinero entre ambos países, reitera que es un problema compartido que sólo terminará si se tratan sus causas de raíz: la alta demanda de drogas en Estados Unidos y la oferta desde México y otros países. “Las organizaciones criminales internacionales, han causado la muerte de miles de mexicanos, incluyendo miembros de las Fuerzas Armadas y policías, y de miles de estadounidenses. Sólo con base en los principios de responsabilidad compartida, trabajo en equipo y confianza mutua podremos superar este reto”. En otras palabras: el consumo o mercado es del vecino y también el tráfico de armas.

 

Ya en 2016, la representante demócrata de California Karen Bass pidió que el candidato republicano a la presidencia estadounidense, Donald Trump, se practicara una evaluación psiquiátrica, porque, afirmó: Trump “es peligroso para el país”, por su impulsividad y falta de control sobre sus emociones, que “son de gran preocupación”.

 

En el punto tres del documento, se reitera la posición de México en la mesa de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, en el sentido de que “continuará siendo seria y constructiva, siempre poniendo el interés nacional por delante y buscando un resultado en el que los tres países norteamericanos ganen”.

 

Y remata: “México no negociará el TLCAN, ni ningún otro aspecto de la relación bilateral, por medio de las redes sociales o los medios de comunicación”.

 

Toma vigencia, concluimos, la frase que se repite de continuo: “Trump está loco”.