Corte de Caja

José Martínez

 

Atender la inseguridad es un asunto serio, no de reflectores

No se puede discutir que un hecho donde corre la sangre y una persona pierde la vida, pasando de inmediato del semáforo ámbar al rojo, sin importar la condición social de la víctima provoca una justa indignación.

Nadie puede estar expuesto una bala perdida ni tampoco de un asesino solitario, ante esa situación los hechos deben ser investigados. Lamentablemente, desde finales del 2006 con la irresponsable decisión de Felipe Calderón para llevar su “guerra” a las calles, la población civil quedó en medio del fuego cruzado. Y la violencia se esparció geométricamente.

En el caso concreto del comerciante Gerardo Barceló Cazola, persona que fue asesinada el pasado viernes por la tarde por un hombre que desde una motocicleta le disparó a quemarropa, Fernando Valenzuela Pernas, indicó que se inició un trabajo coordinado entre la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco, la Policía Federal a través de sus divisiones de Investigación y Científica, así como la propia Fiscalía General, con el objetivo de recabar elementos de prueba y agotar todas las diligencias posibles, acorde a los protocolos de investigación.

Por este caso, la dirigencia del PRI y en particular el diputado Manuel Andrade Díaz, planteó la salida de las autoridades, culpando de la inseguridad en el más alto nivel al propio gobernador del estado. Lo mismo hizo la diputada federal y ex candidata a la alcaldía de Centro, Liliana Madrigal. No se puede afirmar que estos legisladores se manifiesten en sintonía con su dirigencia nacional, donde Enrique Ochoa Reza, ha abordado los asuntos del incremento de los homicidios a nivel nacional con mayor mesura; sabe que el tema toca la agenda del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y del propio presidente Peña Nieto.

El costo de los hechos recientes para la percepción en relación a las autoridades es alto. Claro que las primeras instancias en pagarlo son las propias autoridades. Lo más adecuado es tener los elementos para saber realmente cuál fue el móvil del asesinato, y luego sacar conclusiones.

No se vale que lo sucedido -desagradable, penoso, triste y lamentable para la familia y la sociedad-, se convierta en un asunto de la agenda electoral, sobre todo cuando apenas se está integrando la carpeta de investigación. Quienes han tenido responsabilidades de gobierno saben que no se trata sólo de voluntad y de agarrar al primer sospechoso. Pesa además la exigencia de un nuevo sistema de justicia penal y mandatos en la Constitución que obligan al proceso debido. La prisa, las improvisaciones, indignación mal encaminada, puede dejar libres al o los culpables.

Los golpes de pecho de algunos políticos opositores acusando públicamente al Fiscal, al titular de Seguridad Pública y al propio Secretario de Gobierno, en nada ayudan al esclarecimiento.

Barceló Cazola era integrante de la Mesa de Seguridad, y como tal se distinguió en esas actividades como una persona comprometida y preocupada por la inseguridad, un fenómeno que afecta a todo el país. Como él, miles de mexicanos reclaman paz, tranquilidad, orden.

Es necesario privilegiar la mesura. Firmeza para exigir el esclarecimiento, pero de ninguna manera poses que finalmente benefician a quienes lucran con la violencia. La tarea es de todos. En primera instancia de los gobernantes, empresarios, pero también de la gente común.

HABERES
EL SENADOR Fernando Mayans declaró que va por la candidatura del PRD, que no tiene plan B, y de no ser favorecido se irá a su casa. Aclaró que su profesión de Médico lo defiende. Son tiempos de definiciones.