Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

Murió la selva… pero nos dejó el chicle

Una bien lograda radiografía sobre la belleza y peligro que aguarda la jungla del sureste mexicano, será publicada en breve por el escritor tabasqueño Agenor Lladó Jarrin, el cual narra sus vivencias en lo más intrincado de la flora y fauna, en su libro La Selva.

En el texto, expresa un réquiem por aquellos parajes donde se apreciaba una extensa flora, infinidad de fauna y vistosas ‘aguadas’, en virtud de que después de cien años de auge chiclero y maderero, a consecuencia de una mala política agropecuaria federal que autorizó la rosa-tumba-quema, del enorme ‘pulmón’, del cual no queda más que tierras desérticas incultivables y los animales fueron huyendo a los cerros o bien muertos por la mano implacable del hombre.

En el ameno texto, en proceso de impresión, expresa su nostalgia por aquellas bellezas selváticas: “Sólo una reserva del gobierno de más o menos 50 mil hectáreas, llamada Calakmul, es lo que se conserva en la actualidad”.

La Selva nos narra el origen de la goma de mascar, descubierta por un campesino tamaulipeco al raspar la corteza de un árbol de chicozapote. “En la compañía El Águila, concesionaria por el gobierno de México, trabajaba un señor de apellido Adams en la explotación del petróleo y cada que iba a Estados Unidos de vacaciones le compraba a este chiclero las pequeñas marquetas para llevar de suvenir a sus amistades; a ese producto le puso saborizante menta y endulzante y, más tarde, fundó la empresa con la marca Chiclets Adams”.

Otro americano de apellido Rigliht, le copió el proyecto a Mr. Adams, y sabiendo que en Campeche, Yucatán, y Quintana Roo existían grandes superficies de selvas, hizo alianza con los contratistas de chicle para que le vendieran a él y elaborarlo en su fábrica. El boom chiclero dio cabida para que en plena guerra mundial los soldados usaran el chiclets, porque consideraban que les servía para calmar el estrés que ocasionaban los combates.

Una historia apasionante que derivó en la explotación de especies maderables como cedro, caoba, ciricote, entre otros, que dejó en el sureste una gran extensión de jungla totalmente devastada.

Don Agenor Lladó, es un tabasqueño que por azares del destino nació en Ciudad del Carmen, Campeche, precisamente cuando en la época de la Revolución sus padres salieron huyendo de la guerrilla en Tabasco.

En los últimos años se ha dedicado a escribir sus vivencias, como por ejemplo, el titulado: “Vida y Obra de Fidencia Fernández Sastré, Heroína de Tabasco”; libro inspirado en las anécdotas y pláticas de su abuela Mélida Ruiz de la Peña Sastré y su hermano Ignacio, primos de la heroína tabasqueña, que tuvieron contacto directo con ella.

Doña Fidencia, patriótica y valiente dama que se enfrentó a todos los peligros a lo largo de 3 mil kilómetros a “lomo de caballo”, para salvar su dignidad del asedio del intervencionista Eduardo González Arévalo, expresa el escritor.

Sin embargo, la heroína no ha sido tomada en cuenta en su tierra natal. Sólo una calle en la ciudad de Villahermosa lleva su nombre, esto a iniciativa del escritor José María Bastar Saso, quien le solicitó al gobernador Tomás Garrido Canabal, fuera honrada con tales honores a Doña Fidencia, heroica mujer que supo dignificar su estirpe.

¡VIVA MÉXICO!

El tradicional “Grito de Independencia” con motivo del 207 aniversario del inicio del movimiento insurgente que nos dio patria y libertad a los mexicanos, se dio este año en un ambiente de nacionalismo puro. Miles de tabasqueños respondieron a la arenga del gobernador Arturo Núñez Jiménez, quien ondeando la Bandera Nacional, hizo tañer la réplica de la Campaña de Dolores utilizada en 1810 por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, y con fervor patrio exclamó:

¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!, ¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla!, ¡Viva José María Morelos!, ¡Viva Ignacio Allende!, ¡Viva Juan Aldama!, ¡Viva doña Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡Viva Leona Vicario!, ¡Viva nuestra Independencia Nacional!, ¡Viva Tabasco!, ¡Viva México!, ¡Viva México!, ¡Viva México!

Un espectáculo multicolor de la pirotecnia iluminó el cielo de Villahermosa, en medio de la algarabía popular que disfrutó de la verbena y el baile popular con grupos internacionales y locales.

La fiesta independentista tabasqueña también trajo cambios sustanciales en el gabinete del Cambio Verdadero, reforzándolo con funcionarios capaces y, sobre todo, leales a la política núñista.

Es así que la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo recayó en el comalcalquense Wilver Méndez Magaña, hombre de todas las confianzas y muy cercano –desde hace muchísimo tiempo—al mandatario tabasqueño.

Y es que Wilver, (al que por cierto le fue despojada la rectoría de la UJAT) en todos los cargos que ha desempeñado en la administración estatal ha jugado un excelente papel, evitando caer en politiquerías y dedicándose a servir con eficiencia, honestidad y profesionalismo.

También Núñez designó al jalpaneco William Sebastián Castillo Ulín, como subsecretario de Gobierno. Mi paisano, con estudios de maestría en Ciencias Políticas con especialidad en Sociología Política Comparativa, por la Universidad de París, Nanterre, Francia, se ha desempeñado como subsecretario de Transportes y director Técnico y de Modernización de la SCT, subdelegado de Desarrollo Social y Humano de la Sedesol y últimamente como Subsecretario de Desarrollo Político en la Segob… Es todo, nos leemos en la próxima.