–       Presidente en las necesidades

DEFINITIVAMENTE SON CIENTOS Y CIENTOS LAS PREGUNTAS que nos invaden en torno al ciclo de tragedias que ha venido enlutando a México y poniéndolo en el ojo del mundo. Quizás una de las principales preguntas sea cómo es que un terremoto puede azotar dos veces en el mismo lugar y en la misma fecha, con la única diferencia de revivir esta pesadilla 32 años después. En los noticieros nacionales han hablado claramente de dos México distintos. El de 1985, donde el terremoto tomó al país por sorpresa, dejándolo incomunicado y en la zozobra de las miles de desapariciones y las decenas de miles de muertos. Y el de 2017, donde sin duda las redes sociales, a 48 horas de la nueva tragedia, han cumplido con un papel crucial para unir a miles de familias, para canalizar esfuerzos y  darle una velocidad impresionante en el conocimiento de la magnitud del problema al que se enfrentaba la capital del país y sus alrededores. Nuevamente cobra fuerza el heroísmo de miles y miles de voluntarios valerosos. Veíamos justo ayer un meme que reflejaba el espíritu del mexicano, al comparar dos fotografías en donde una decía “El mexicano en las pedas” y otra con la leyenda “el mexicano en los pedos”  haciendo referencia a que para las fiestas el mexicano siempre está puesto, pero que el mexicano para tenderle la mano a quienes más lo necesitan en situaciones como las que vimos desde  el mediodía del martes no lo piensa dos veces y le atora con todo. Nuevamente cobra fuerza el heroísmo de miles y miles de voluntarios valerosos removiendo escombros con la firme intención de rescatar víctimas. Queda en claro que es ese México solidario lo que le permite continuar siendo un México fuerte. Pero también, dentro de todos estos eventos lamentables se asoma una triste realidad, poco hemos aprendido de las grandes desgracias. El hecho de la falta de seriedad con la que se toman todos los temas de protección civil y conocimiento, pero sobre todo en el cumplimiento de los protocolos de seguridad. Prueba de ello es que justamente ese lunes se conmemoraba el 32 aniversario del gran terremoto que le arrebató la vida a más de 10 mil personas, como parte de las actividades de gran importancia era el mega simulacro de evacuación y resulta que hubieron edificios en donde se tardaron hasta 20 minutos en evacuaros por completo. En Tabasco, en cambio, las inundaciones que hemos vivido ya no por fenómenos abruptos como el vivido a finales de septiembre y principios de octubre que llevó a Tabasco a sucumbir en su mayor parte entre el agua, poco nos dejó de lección. Pues ahora resulta que con cualquier lluviecita, cientos de colonias se van a pique, pero la razón estriba en algo tan absurdo, vaya, tan estúpido, porque no encontramos otra descripción, como la de continuar tirando basura a las calles, situación que no es privativa para la capital del estado, pues a cualquier localidad tabasqueña a la que nos desplacemos, vemos el mismo tipo de comportamiento retrógrada. De igual forma, vivimos el terror del sismo más poderoso en la historia del país y por supuesto que no estábamos preparados para afrontarlo. En fin, son muchos los flancos abiertos que enfrenta nuestro país que una vez más tiene que emerger de las cenizas como el ave Fénix…  POR OTRA PARTE, continúa llamando la atención el gran esmero que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, está imprimiendo en la atención de las contingencias, que ya no solo se centran en estados afectados en un principio como lo eran Chiapas y Oaxaca si no que ahora los frentes se abren a Morelos, Puebla, Guerrero, Estado de México y por supuesto de mayores dimensiones la Ciudad de México. Pero el comentario gira en torno a que  es tanto el acercamiento que el Presidente ha puesto en la atención que lo ha llevado incluso a romper protocolos de seguridad, como lo ocurrido el lunes por la noche al asistir de manera personal hasta donde se realizaban los trabajos de rescate de maestros y alumnos de la escuela Rébsamen. Sin duda, en momentos en que mayor soporte necesita la población, es justamente eso lo que se está viendo, mientras por otra parte, quienes se venden como la esperanza de México, como líder moral de masas, poco se le ha visto encabezar necesidades. Similar a lo que ocurre con diputados y senadores, que por su ausencia han brillado.