DE CARA A TABASCO

RUBÉN ARCEO

 

* LAS RAZONES DE LA ARMONÍA  

 

(Segunda de dos partes)

 

 

Y hoy hablamos de que el régimen político se ha agotado y que hay que pensar en una nueva forma de gobierno y para lo cual se estableció en la Constitución en la última reforma, la posibilidad de que un presidente de la República sin mayorías en las cámaras del Congreso, cosa que empezó a ocurrir en 1988, el presidente de la República no tuvo mayoría calificada en la Cámara de Diputados, ya no pudo promover por sí solo (con su derecho de iniciativa constitucional) reformas constitucionales, requirió el acuerdo con otras fuerzas políticas.

Ojo, no es que antes no haya habido acuerdos políticos; sí los había, pero la condición del partido hegemónico era tal que, contigo o sin ti, yo reformo la Constitución. En cambio, en 1988 era contigo o no la reformo, porque no le alcanzaban los números.

Me tocó participar en la primera reforma, la electoral de 1988-1989, derivada de la situación de que por vez primera no hubiera mayoría calificada en la Cámara de Diputados; luego por azares del destino, del mío, me tocó ser el coordinador parlamentario del primer grupo del PRI que no tuvo mayoría absoluta, la mitad más uno, la 57 Legislatura de la Cámara de Diputados para hacer solo la ley.

Ya ahora ya el partido mayoritario ya no podía, no solamente reformar solo la Constitución, sino que no podría hacer solo la ley, y a partir de 1997 nunca más hasta ahora nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la Cámara de Diputados. Y a partir del 2000 nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la Cámara de Senadores.

Entonces, mayorías diferentes en el Congreso, distintas a la mayoría que llevó al presidente de la República (y lo mismo ocurre en muchas gubernaturas, Congresos locales con mayorías diferentes a la del titular del Ejecutivo), hacen que se presente lo que la teoría llama el gobierno dividido, algunos prefieren hablar del gobierno compartido.

Resaltó lo dicho Maurice Duverger: “el simple cambio en la correlación de fuerzas cambia el régimen político sin necesidad de tocar la Constitución y hacer reformas de diseños constitucionales. Porque si es la misma mayoría la que está en el Ejecutivo, y la misma mayoría en el Legislativo, lo más probable es que colabore, privilegien el principio de colaboración entre Poderes, pero si es una mayoría diferente la que está en el Ejecutivo de la que está en el Legislativo, es posible que las fuerzas políticas privilegien la separación de Poderes y eso es lo que hemos vivido en México.”

Porque finalmente, si bien muchos politólogos reclaman la autonomía de lo político respecto de las demás disciplinas, lo cierto es que en México tuvimos cambio de régimen político, transición democrática y tuvimos cambio de modelo económico, digamos del estatismo proteccionista al neoliberalismo libre-cambista, y mezclar a las dos cosas han generado tener problemas de desigualdad social de los que derivan patologías, desempleo, incidencia delictiva, pobreza, marginación, déficit de ciudadanía.

Porque cuando no se tiene para comer difícilmente se está en condiciones de decidir quién es la mejor opción de gobierno, sino quien me regala más, y el problema lo resuelve el dinero, no el voto razonado de los ciudadanos.

Afirmó que “hay poderes fácticos que quieren competir con el poder político y deslegitimarlo, y son poderes eclesiásticos, poderes mediáticos, poderes económicos y poderes incluso de narcotráfico. Y todos esos embisten contra la política y los políticos, y al rato los propios políticos profesionales tratan de deslindarse y decir yo no soy político, yo soy ciudadano. Participaron toda su vida como candidatos de partido y de momento se nos vuelven automáticamente ciudadanos. Hasta ellos quieren negar el valor de la política.

Más adelante dijo que “los que dicen que van a gobernar con el pueblo y que lo representan, desprecian a los Congresos, entonces dialogan con el pueblo y le consultan ¿Sí o no?, ¿Están de acuerdo en esto, sí o no?” Eso aseveró  es populismo total.

En su intervención Núñez dijo que  hay que  hacer: conciliar la política con la economía, y reivindicar la política, porque lo que nos ofrecen los paraísos terrenales a la vuelta de la esquina, de que no va a ser el partido político, sino el ciudadano, el hombre providencial que va a venir a salvarnos, eso ya lo vimos en el Siglo XIX, y ni Iturbide, ni López de Santa Anna ni Porfirio Díaz nos salvaron, por lo que la vuelta al caudillo es un retroceso histórico de dos siglos, no de uno. Continuar con el mismo régimen, es querer restaurar un régimen político en agonía, y necesitamos ver de frente hacia adelante.