Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

¿Quién da más… Quién da más?

Nuevamente la agenda mediática nacional regresó a manos del tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, después de que durante las horas siguientes al sismo del 7 y 19 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto había acaparado las primeras planas y el mayor tiempo de las televisoras locales, en su “repartición de promesas”.

Como es del conocimiento de todos, cuando sucedió el primer temblor, el morenista desahogaba una agenda comprometida en países europeos. Sin embargo,  a su llegada a territorio mexicano, lanzó su primera iniciativa de otorgar el 20 por ciento de las prerrogativas de Morena para los damnificados de Oaxaca y Chiapas. La noticia de la que diversos actores políticos se mofaron porque la creyeron no viable, dio la vuelta al mundo… y volvió Obrador a recuperar la agenda.

Pasaron los días y Peña Nieto continuó realizando sus recorridos por al Sur-Sureste, cuando vino el segundo temblor. “Habrá fondos suficientes para la reconstrucción”, señalaron algunos medios; pero al sentirse la magnitud del problema, diputados federales, senadores y el propio mandatario de la Nación se pusieron seriamente a pensar la situación. Sabían que el asunto no es nada fácil, pues sólo el sismo de 1985 dejó un saldo para la reconstrucción de la Ciudad de México, del orden de los 11 mil 400 millones de dólares, según datos del Banco Mundial.

En vista de lo anterior, el propio López Obrador anunció que ya no sería el 20 sino el 50 por ciento, como había con anterioridad. Partidos políticos como PAN-PRD-MC, trataron de ganar clientela, proponiendo que no sea el 50 sino el 100 por ciento. ¡Sale y vale!, dijo el tabasqueño y aceptó la subasta: “Sí le entramos, pero que sea hasta el próximo año”, añadió.

Pero hay un pero… Si el 100 por ciento de las prorrogativas para los partidos se descontara hasta el próximo año, quiere decir que no es el dinero de las elecciones 2018, sino que aplicaría para el 2021. Además que es imposible que tal cantidad íntegra sea autorizada por la bola de miserables que representan las cámaras alta y baja. Los demás partidos pequeños, o rémoras, como los han dado en llamar, a esos les tiene sin cuidado que sea el 100 por ciento, porque son pichurrientas sus percepciones.

El asunto no paró ahí. AMLO dio a conocer que MORENA implementará un mecanismo, manejado por personas de probada solvencia moral para que con apoyo de la militancia se funde un fideicomiso por la cantidad de 140 mil millones de pesos. A ello se le sumaría la entrega del Gobierno Federal por 160 mil, producto de la venta del avión presidencial, la suspensión de las obras del nuevo aeropuerto, bajar sueldos a diputados, senadores y funcionarios, así como la pensión a expresidentes que desaparecerían. Todo esto con una erogación total de 300 mil millones de pesos para iniciar la reconstrucción en los estados de México, Morelos, Puebla, Chiapas, Oaxaca y Ciudad de México.

En los últimos días, nuevamente López Obrador acapara las principales columnas periodísticas, recibiendo felicitaciones porque fue el primero en moverse y conseguir cosas a partir de los terremotos. Es decir, muy inteligentemente el morenista mató dos pájaros de un mismo tiro: Primero, castigar a partidos políticos, porque su intención es cooptar la compra masiva de votos que es lo que más daño le ha hecho a la democracia mexicana, y segundo, porque al haber una sustancial inversión, el pueblo sale ganando, principalmente las clases menos favorecidas.

COME SANTO Y CAGA DIABLO

Surge en el siglo XXI un nuevo émulo de la política cristera de Tomás Garrido Canabal que dejó a Tabasco sin curas y sin iglesias de 1019 a 1035. Se trata de su pariente cercano Graco Ramírez Garrido Abreu, hoy gobernador del Estado de Morelos, que hoy se ha convertido en un “come santo y caga diablo”.

Graco, de sangre chiapaneca-tabasqueña, como su tío abuelo, ha demostrado un recalcitrante odio a la religión católica de la entidad que gobierna y se ha enfrentado a la propia Iglesia, utilizando el poder  y la soberbia que lo caracteriza. Así lo demuestra el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro y Castro, quien denunció que el gobierno de Graco Ramírez, a través de sus cuerpos policiacos, continúa impidiendo la llegada de ayuda a los damnificados y, con ello, impone que sea el DIF la única vía para acceder a los víveres.

Desde el ex convento de Cantetelco, municipio devastado por el sismo del 19 de septiembre, el prelado lanzó a las redes sociales la acusación del bloqueo y despojo de los víveres a tres camiones enviados por Cáritas de varias diócesis del país para los morelenses en desgracia. “No les permitieron llegar las autoridades y se llevaron el contenido al DIF”.

“Hermanos, esto me parece totalmente injusto. Esto me parece que no debe ser. Esto sobrepasa cualquier lógica moral mínima. Yo les suplico a quienes tienen la autoridad y a quienes tienen la forma de detener esto, lo hagan”, aseguró. Y como si el mensaje fuera en forma directa al cristero Tomás Garrido y no a su pariente, el obispo de Cuernavaca advirtió: “Dios, todo es justicia. Y aunque ahora se salgan con la suya, le tendrán que dar cuentas a Dios, crean en él o no. Yo les suplico cambien de actitud. Se los pido por favor y no vean sus intereses, sino los intereses del pueblo, como debe ser”. Mensaje claro y conciso del clero a los rescoldos del garridismo en el país. No puej… Nos leemos en la próxima.