COMENTARIO A TIEMPO

Por Teodoro Rentería Arróyave

 

 

COINCIDENCIAS DOLOROSAS V

 

Acompañamos en su profundo dolor a José Manuel Velarde, su hijo mayor Joseph emprendió el viaje al éter eterno en la víspera en Tucson, Arizona. José Manuel, desde que inauguramos hace más de 20 años nuestra radiodifusora en Nogales, Sonora, “Libertas Radio”, nos ha acompañado en las buenas y en las malas, primero como participante en el noticiario estelar y ahora como titular del mismo. Todos en la familia Rentería Villa, le expresamos nuestros más sentidos sentimientos de solidaridad, y como lo ha demostrado la familia del gremio periodístico organizado, comparte su dolor de padre. Un abrazo José Manuel para ti y la familia.

 

QUINTA PARTE Y ÚLTIMA

 

Esta serie titulada “Coincidencias Dolorosas”, que ahora llega a su fin, tendríamos que agregarle también el título de “Coincidencias de Alegría” porque al igual que en los sismos o terremotos del 57, llamado el “Del Ángel”; el del 79, conocido como el de “La Ibero”, el 19-S, ahora por la repetición de otro fenómeno en la misma fecha, es más significativo recordarlo como el “Del 85” o “El del Sureste Mexicano”, porque la historia conmovedora se repite.

 

Nos referimos, a los terremotos de este despiadado septiembre de 2017: el del jueves 7, el más poderoso en 100 años; el nuevo 19-S del martes 19, que titulamos como “El de los Niños” en memoria de los escolapios que perdieron la vida en su escuela, y el ultimo del sábado 23, que llamaríamos el de “La Replica”, ya que las similitudes son verdaderas y nos unen como capitalinos y mexicanos.

 

Nos referimos a la coincidencia de alegría, de familiares, amigos, rescatistas y demás testigos, como los reporteros, cuando los héroes anónimos rescatan a una hermana a un hermano joven, adulto o adulto mayor, y nos se diga, cuándo es una niña o a un niño.

 

Y la coincidencia de tristeza, cuando el rescate es de un cuerpo inanimado, de uno de nuestros congéneres, de un connacional o de un extranjero que perdió la vida ante la fuerza implacable de la naturaleza.

 

Es muy posible que nos estemos adelantando al balance final de estos movimientos terráqueos que diezmaron a la Ciudad de México, la capital de todos los mexicanos; los estados de Morelos, Puebla, Oaxaca, Guerrero y Estado de México. Protección Civil federal y las autoridades de las entidades afectadas, reportaron que hasta el momento que los sismos, sobre todo el de 7.1 grados que azotó parte del país el martes pasado ha dejado el siguiente saldo doloroso:

 

Muertos: 331 -192 en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca; 9 de ellos eran extranjeros. A estos descritos, es de agregarles los 5 que dejo el sismo del 23; más los 40 y 50, que según el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, faltan aún por rescatar, podríamos alcanzar una cifra luctuosa de 400 víctimas mortales.

 

Los lesionados se estiman en poco más de 800, por fortuna sólo quedan 34 personas hospitalizadas.

 

Los daños materiales son aún incalculables, pero ello es lo de menos, sabremos superarlo. Por ahora y siempre ponderemos la solidaridad ya demostrada de los mexicanos y de los países amigos que están haciendo llegar su ayuda desinteresada.