Corte de Caja

José Martínez


Periodismo, impunidad y sus riesgos


México ocupa el tercer puesto en el ránking de los países más peligrosos para la prensa, sólo por debajo de Siria y Afganistán, de acuerdo a información de Reporteros sin Fronteras.

La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, de la PGR, contabiliza 105 periodistas asesinados por su labor del año 2000 al 2006.

En el 2017, sólo en marzo, mes que se considera negro para el periodismo, le quitaron la vida a seis. Entre ellos: Cecilio Pineda Brito, periodista independiente en Guerrero; Ricardo Monlui, columnista del Diario de Xalapa; Miroslava Breach, corresponsal de la Jornada; Maximino Rodríguez, columnista independiente; Filiberto Álvarez, reportero de una radio de Morelos y Javier Valdez, periodista en temas del narcotráfico.

Por esa razón, periodistas como Lydia Cacho, por ejemplo, debe estar las 24 horas custodiada por elementos de la policía, y es el cuestionamiento que se hace otro periodista, Marco Lara Klahr, especialista en temas judiciales, de el por qué se debe vivir de esa manera.

Marco Lara, estuvo el fin de semana en la entidad para disertar la conferencia “Desafíos del periodismo judicial, ante el escenario 2018: militarización, populismo punitivo y seguridad de los periodistas”, en ocasión del aniversario 61 de la Asociación Tabasqueña de Periodistas.

Y la pregunta que hace es: ¿cuáles son los factores de violencia hacia los periodistas, y cómo se pueden abrir y cerrar?, cuando el 97 por ciento de los casos de violencia en contra del gremio está en la impunidad, y es tan escandaloso que genera un incentivo para atacar a los periodistas.

En una breve entrevista, el especialista destacó que se deben buscar formas o líneas discursivas de interlocuciones que permitan reducir riesgos como en espacios públicos, como parte de los ciudadanos, de la misma policía, con el fin de ir ganando respeto en el trabajo que se realiza.

Otro asunto son las políticas editoriales de los medios donde se labora, porque exponen al periodista a la violencia, y lo recomendable es buscar formas de interlocución con quienes toman esas líneas editoriales para tener mejor seguridad.

Indicó que es urgente trabajar en la reducción de la impunidad y profesionalización del gremio, y lamentó que todavía se esté negociando los derechos humanos del periodista, lo que demuestra un atraso al siglo XVII.

Abundó que no se tiene mecanismo de protección, destacando que el capital social de los periodistas es de cero, y eso lo saben los perpetradores, incluso, desde la delincuencia organizada, y los poderes fácticos que se manifiestan en la calle, lo que nos convierte en mano de obra barata y desechables.

Señaló que un problema grave es que existe una incapacidad estructural para agremiarnos, son muy pocas las experiencias de periodistas que se buscan para acompañarse en la profesionalización.

Una de las recomendaciones es tratar de reflexionar juntos la importancia de articularnos y trabajar en una serie de líneas de pensamiento y de acción, que permita avanzar a un ejercicio más seguro, viendo el eminente riesgo de la polarización social de las elecciones en el 2018. Aunque después se debe ir pensado en lo que viene.

HABERES

CON la salida del Creset de José Ramón Diaz Uribe, ex dirigente del Cobatab, y quien amenazó con regresar a la dirigencia, el gobernador del estado aseguró que la institución educativa no tiene dueño, nadie es su propietario porque le pertenece al estado.