ATARDECER POLÍTICO

 

–       Dos órganos de fiscalización y nada qué castigar

–       Aprobación de cuentas y los costos políticos

 

Vaya que ha estado generando demasiado ruido el asunto de las cuentas públicas, al grado que están metidos en pleito de vecindad el titular del OSFE con varios diputados que denuncian corrupción, pero tal parece los contadores son unos grandes estilistas porque a marchas forzadas están maquillando las cuentas que tienen múltiples irregularidades como son las de Macuspana, Teapa y Paraíso, por citar algunas. José del Carmen López Carrera está metido en el ojo del huracán porque pretende negar que existen irregularidades en el manejo de los recursos ejercidos en el 2016 y los diputados que lo cuestionan, insisten que es necesario que alguien debe auditar al auditor ya que lo que ellos determinen eso es y no hay instancia alguna que pueda hacerles cambiar de opinión. Se supone que hay el compromiso del Congreso local y ahora con el Sistema Estatal Anticorrupción que no se debe solapar excesos de este tipo, pero también la ley establece que tienen un plazo para resarcir las irregularidades y es donde los integrantes del OSFE le entran al negocio para maquillar y vaya que reciben jugosas compensaciones sin importarles que los alcaldes hayan cometido daño a las Haciendas Públicas Municipales. Los mecanismos de revisión de cuentas publicas vienen representando solamente un escándalo mediático. Se dice tanto cada año de malversación de recursos y luego no pasa nada, que ahora no creemos vaya a suceder algo extraordinario con las cuentas públicas si ni siquiera han dictaminado la del 2015 de Francisco Sánchez, quien por cierto anda tan tranquilo en busca de una nueva oportunidad electoral como si nada hubiera ocurrido. José del Carmen López Carrera está dejando mucho que desear en su desempeño y eso que pretende reelegirse en el cargo para estar 7 años más al frente, pero a cómo van las cosas, de darse con el voto mayoritario su ratificación en el OSFE, estará desacreditado totalmente porque como dicen varios diputados resultó peor que Francisco Rullán Silva y ya es decir mucho. Se supone que el OSFE es un órgano autónomo, pero lo que realiza en materia de cuentas públicas debe pasar por el Congreso y es ahí donde se genera el conflicto para determinar hasta donde llegan las atribuciones de cada ente. Lo que vamos a tener es la aprobación de todas las cuentas, quizás algunas con observaciones y todos en paz. Así ha sido siempre, no sabemos si haya razón alguna para que ahora sea diferente. Ahora bien, de este ejercicio es importante resaltar que ese movimiento, a como están las cosas, ante la sensibilidad social, puede generar un malestar entre la población que de por sí a últimas fechas ha venido manifestando su inconformidad ante el manejo de los recursos, pues no hay que perder de vista que muchos de los alcaldes aún en funciones ya andan buscando su reelección o por lo menos mantener el dominio de sus partidos en sus respectivas localidades y por otra parte, los legisladores también andan en búsqueda de nuevos cargos. Ahí tenemos el caso de Macuspana, que vaya que ha generado ruido, porque ha sido uno de los más desfalcos más evidentes no solo de esta administración sino que se vienen arrastrando desde las anteriores, pues es necesario recordar que al ex alcalde Víctor González Valerio se le tiene en la mira ante la observación de más de 295 millones de pesos que no pudo comprobar y lo que no  entendemos es cómo ante este tipo de situaciones no existe un castigo ejemplar, pues lo único que se pide es la devolución de los recursos y hasta donde sabemos solo ha podido devolver 5 millones de pesos. Sin duda, estos hechos hacen imaginar que influirán en la intención del voto, aunque sabemos que al final de cuentas todo se mueve por acuerdos. Mientras tanto, los tiempos continúan avanzando, nos encontramos a escasos dos meses de que se definan las precandidaturas y el nerviosismo cunde entre los partidos, porque hoy más que nunca ante la pulverización de las corrientes en los diversos partidos se puede decir que nadie la tiene segura. Ejemplo de ello es que ya a estas alturas ninguno quiere asomar la cabeza por completo, ante el temor de exponerse uno al fuego cruzado y dos para evitar compromisos que a la hora de la hora no los puedan cumplir. Y es que si algo ha quedado en claro, es que hasta en el tiempo que tarda un político en ir al baño se pueden caer los acuerdos, como le sucedió hace un par de años a un personaje que hoy se mantiene en el exilio.