Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

Los bemoles de la educación

 

En la Teoría de la Identidad, creada por el maestro José D’Batista, los seres humanos están representados por el llamado “árbol de la vida”: Las raíces simbolizan la identidad, el modo de pensar; el tronco son los valores, y los frutos son las conductas de las personas. Es un manual de aprendizaje para ayudar a los niños, adolescentes y adultos en el desarrollo de la identidad basado en los valores.

Los problemas de la educación y la inseguridad van de la mano y sentimos que son de raíz; es decir, niños, jóvenes y adultos no han podido encontrar su propia identidad, no existe concatenación entre padres-maestros e institución para dar continuidad al estudio y los programas han sido rebasados por la política.

¿Quién podrá contradecirnos que un niño mal educado en casa y desatendido en la escuela resultará “oro molido” para la delincuencia organizada?

Primero, porque el maestro de preescolar no lo estimula suficientemente para que alcance la madurez previa al ingreso a la primaria. Después, porque continúa con un profesor que no sabe cómo tratarlo porque a él sólo le interesa la paga; pasa a la secundaria sin que el mentor resarza las carencias arrastradas por el alumno, y al llegar a la prepa, peor, porque al maestro poco le importa preparar a un muchacho que está en plena etapa de la adolescencia, que todo le vale madres, lo insulta, lo reta, bebe trago con él, en síntesis, se rompen los esquemas de lo que debe ser un maestro y un alumno.

Todas esas carencias educativas que el estudiante viene arrastrando desde prescolar-primaria-secundaria-preparatoria, son recepcionadas por la universidad, la cual enfrenta hoy el dilema de cómo resolverlas.

El problema de la educación es de origen, pues tenemos maestros formados a la antigüita que no comprenden o no están de acuerdo con la llamada Reforma Educativa, pero que se quejan de ser encasillados y manipulados en sus libertades de cátedra y expresión.

Sabemos que el modelo de “aprender a aprender” es constructivismo, en donde el alumno tiene que construir su propio conocimiento a partir de lo que el entorno le da la relación con los demás, más lo que los libros le dicen, pero tenemos maestros a los que no les interesa poner en práctica eso y se aferran a impartir con el modelo tradicional individualista.

Sentimos que el nuevo modelo que propone la Reforma Educativa no alcanzará los objetivos que se pretenden, si no identifican dónde están las causas que frenan la formación de los muchachos. Es decir, la política se impone a la pedagogía y francamente los resultados cada día empeoran.

Hace 4 años atacamos ese problema en telesecundarias donde la mayoría de alumnos eran hijos de huachicoleros, drogadictos, prostitutas, y el caos social privaba ahí. Tuvimos que acudir a enseñarles (de manera gratuita) los valores de la vida: Dignidad, Integridad y Libertad, y en un lapso de cuatro meses, los resultados fueron satisfactorios.

Hoy, me encuentro que en la colonia Gaviotas existen secundarias en manos de la delincuencia, y eso lo saben los secretarios de Seguridad Pública y Educación: que los levantan, los llevan con los ojos vendados a cierto lugar (estacionamiento cerrado, o en bodegas de cualquier lugar de Villahermosa), donde los habilitan para que en 60 segundos abran un carro, es decir, los gradúan como delincuentes.

Igual es en el Colegio de Bachilleres, donde a su director general poco le interesa preparar a la juventud y, por el contrario, continúa montado en su jeep rojo, y lo que debiera de ser un asunto académico se convierte en político, y así no es la cosa.

Ahí tenemos un Conalep donde su director anda de promotor del voto de un aspirante al gobierno. Eso está comprobadísimo.

En general, si todos están distraídos en la política, nadie atiende el proceso educativo como tal y donde el caos se observa, de nada sirve –como bien lo mencioné en mi entrega de la semana pasada– que el gobernador destine los miles de millones de pesos  al sector educativo.

No creemos que al secretario de Educación le interese esto, porque sólo lo hemos visto tomarse la foto entregando enseres, pupitres, o qué se yo. El asunto no es la obra material, eso se soluciona con dinero: es la obra humana… A quién educan y cómo lo educan.

Hay que atacar el problema desde la cuestión neurolingüística, donde el muchacho aprenda a conectar el cerebro con la lengua.

De lo contrario, con el tiempo tendremos “Candelarias” o “Atilas” metidos a la política, tan sólo porque salieron insaculados en una tómbola, o porque al puro estilo de Calígula, conviertan en diputado burro, vaca o cerdo.

Desde cuándo estamos clamando que se haga un gran pacto social con la práctica de los valores y la paz, porque nos hemos alejado del origen. Urge esto. Nos leemos en la próxima.