Guayabazo

Manuel García Javier

guayabazo@hotmail.com

 

Peligra el 2018 por caudillaje e independientes

 

Arturo Núñez Jiménez alertó sobre el riesgo que representan los partidos políticos desprestigiados para el proceso electoral próximo, y se pronunció por no sustituir otra vez a estos por ‘caudillos’, porque se regresaría a la personificación de un candidato independiente convertido en “El llanero solitario” que sólo busca destruir la esencia democrática por la vía de la movilización popular.

El gobernador de Tabasco cuestiona dos opciones: “O se restaura el siglo XIX de los caudillos con Iturbide, López de Santa Anna, Porfirio Díaz, con una persona que nos va a resolver y salvar de los problemas él solito, o se restaura un sistema de partido que ya no es hegemónico pero que pretende seguir gobernando unipersonalmente y que está en una crisis de corrupción tremenda”.

El especialista en asuntos electorales nuevamente ocupó un lugar privilegiado en el panel de análisis del VIII Foro de la Democracia Latinoamericana “Desafíos de las Elecciones en tiempos de cambio: un panorama latinoamericano”, donde habló sobre la “Legitimidad democrática después de las elecciones”, realizado por el INE, en el Palacio de Minería, Ciudad de México, donde compartió reflexiones con Carlos Mesa, Héctor Schamis, José Luis Vargas y como moderador a Marco Antonio Baños.

Núñez no desaprovechó oportunidad para expresar su crítica a los llamados ‘caudillos’ que en afán populista representan un riesgo para el próximo proceso electoral, porque buena parte de la legitimación institucional democrática que se ha logrado pudiera ser cuestionada.

Tal declaración llevaba nombre y apellido, que no fueron dados, pero que claramente se entendió cuando citó: “Esos líderes mandan al Diablo a las instituciones bajo la pretensión de imponer una nueva legitimación, a partir de sus propios criterios”.

El mandatario basó sus aseveraciones utilizando las tesis de legitimidad de Max Weber (la tradicional, la carismática y la legítima), que representan un reto ante el riesgo del fenómeno populista que está presente y, por tanto, lo está ya en el proceso electoral.

“Es evidente que vamos a enfrentar un desafío de legitimidad democrática después de la elección, independientemente de cuál sea el resultado, ganador o triunfador, de aceptación de la derrota o de la pretensión de gobernar sin las instituciones que hemos construido de muchas dificultades, que si bien tienen ingredientes que han merecido desprestigio y desencanto entre la población, no hemos inventado algo mejor”, acotó.

En su intervención, Núñez alertó sobre el riesgo que representa después de la elección mexicana, volver a la personalización de la política, con un candidato independiente, ‘Llanero Solitario’ –que quién sabe cómo va a lograr gobernabilidad– o al líder carismático que, aunque tiene partido no acuerda con nadie, es anti sistémico y en realidad busca destruir la esencia democrática por la vía de la movilización popular.

Considera el panelista que hay que reivindicar la supremacía de la política sobre la economía, y que se necesita igualar libertad, solidaridad y seguridad como elementos de la gestión democrática, lo cual implica participación ciudadana, responsabilidad y transparencia con rendición de cuentas para evitar corrupción en la gestión gubernamental.

Respondió con puntualidad a varias interrogantes, clarificando que: “sí existe responsabilidad de las autoridades electorales en la legitimidad democrática”, porque hay diseño y desempeño; claro, dijo, tienen mucho que ver los partidos, candidatos y la propia ciudadanía, porque el aceptar o no la derrota puede ser también una fuente de legitimidad o de ilegitimidad para la elección.

Por otra parte, calificó a los gobiernos de coalición como un problema, ya no de legitimidad de origen sino de ejercicio y de gestión. Esto, dijo, puede darse en un presidencialismo con elección independiente del Ejecutivo y el Legislativo, es decir, un gobierno dividido o compartido, lo cual puede llevar a una crisis de legitimidad democrática y de gobernabilidad.

En su larga intervención, el mandatario tabasqueño citó el reporte de la “Comisión Trilateral” en el que Samuel Huntington, Michel Crozier y Joji Watanuki, analizan “La Crisis de la Democracia”, lo cual –precisó– no necesariamente es por la falta de respuestas a las demandas de la sociedad, o de ingobernabilidad por incapacidad de respuesta institucional, sino de ingobernabilidad por problemas de coordinación entre los poderes del Estado.

Habló de que los actores políticos deben aprender a gobernar de manera coaligada, verbi gracia en una tradición como la mexicana, que ha sido de gobernanza y de gobernabilidad hegemónica.

Interesantes puntualizaciones de las que hay que abrevar cuando provienen de un experto en asuntos electorales. Nos leemos en la próxima. Sean felices.