Corte de Caja

José Martínez


Inseguridad, percepción, sus avances, y el trabajo que falta por hacer


La inseguridad que actualmente se vive en el país, incluyendo a Tabasco, es un tema sensible para la sociedad, y de preocupación para las autoridades. No hay estado de la República que no sufra en algún momento la oleada de la violencia alborotada desde una mal planeada decisión de Felipe Calderón. En el estado se ha buscado una coordinación con la federación y los municipios para devolver a los tabasqueños la tranquilidad.

Esta preocupación del gobierno local ha llevado a presentar el Programa Integral de Seguridad Pública, para coordinar esfuerzos en los tres niveles del gobierno con acciones en la materia, y también para inyectar mayores recursos a resolver esta problemática.
Uno de los pasos en materia de seguridad fue instalar y desplegar en la capital tabasqueña y en algunas zonas conflictivas la División de Gendarmería de la Policía Federal, la cual está en proceso de ampliarse al municipio de Cárdenas, con miras de extender el área de control.

Es cierto que hay quienes sostiene que existe poco avance en el combate a la delincuencia y la erradicación de la violencia. Sobra decir que en este segmento se cuentas quienes se interesan verdaderamente en el tema o han sido afectados de una manera directa, pero más ruido hacen quienes buscan convertir la cuestión algo político porque se resisten a perder sus privilegios.

El año pasado algunos diputados del PRI pidieron la presencia de la Gendarmería, posteriormente criticaron la presencia de esta corporación; también cuestionaron por qué hasta finales del año pasado, casi por la misma fecha en la que se presentó el Programa Integral de Seguridad Publica.

De la mano, existe un pequeño grupo de policías estatales que -empujados por algún dizque organizaciones civiles, a quienes se les cortó el flujo de recursos gubernamentales-, le han apostado a la desestabilización.

Situaciones como esta en nada ayudan a recuperar la confianza de la sociedad, ni reivindica a la policía estatal frente a la delincuencia; porque la colocan como parte de las instituciones que proyectan poca eficacia en el combate a la delincuencia.

A pesar de todos los reclamos e inconformidades, la situación va mejorando. Tanto en los hechos como en la PERCEPCIÓN. Datos difundidos por el INEGI, dependiente del gobierno federal, señalan que la percepción de inseguridad en Tabasco disminuyó en un 4 por ciento, según los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de marzo de 2017, esto en comparación a los niveles de confianza que se tenía en el mes de diciembre.

 

La ENSU refiere que este mismo porcentaje se suma al porcentaje de personas que consideran que Tabasco es más seguro. Cobra importancia porque se convierte en un indicador de los resultados de las acciones emprendidas por la actual administración.

No es motivo de celebración, es cierto, porque no es suficiente, pero sí habla del interés gubernamental para que los tabasqueños recuperemos la seguridad. De hecho, aunque ya había un repunte de la delincuencia desde finales de los noventas, fue en 2006 cuando el gobierno federal llevó al país a una tragedia que suma en casi diez años unos cien mil muertos.

HABERES
AYER por la mañana el gobernador Arturo Núñez reinstaló el Consejo Estatal de Salud, organismo fundamental para reforzar la coordinación entre instituciones en esta materia. Recordemos que Tabasco viene de un desastre histórico en atención a los pacientes. Claro que en materia de engaños y fraudes, Javier Duarte en Veracruz se lleva el récord.

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