Uno de los mayores desafíos que enfrenta Japón es el envejecimiento de la población y la consiguiente disminución de la fuerza laboral.

Desde el máximo de un poco más de 68 millones de personas alcanzado en junio de 1997, la tercera economía del mundo ha perdido cerca de 2,6 millones de ciudadanos en edad para trabajar, lo que ha elevado los costos de las empresas.

El indicador completó en abril su tercer mes consecutivo a la baja y tocó su mínimo desde diciembre de 2012.

En un intento por superar los obstáculos que implica una población más anciana, el primer ministro japonés Shinzo Abe está promoviendo una “revolución robótica”. En la inauguración del Consejo de la Iniciativa de Revolución Robótica a mediados de mayo, el premier llamó a las compañías locales a “extender el uso de la robótica desde las fábricas a gran escala a cada esquina de nuestra economía y sociedad”.

El plan gubernamental de cinco años, que cuenta con el apoyo de 200 empresas y universidades, apunta a profundizar el uso de máquinas inteligentes en la manufactura, las cadenas de suministro, la construcción y la salud, así como a aumentar las ventas de robótica desde 600 mil millones de yenes (US$ 4.833 millones) hasta 2,4 billones (millones de millones) de yenes (US$ 19.335 millones) a 2020.

Potencia robótica

Según el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI, su sigla en inglés), las firmas japonesas incluyendo Fanuc, Yaskawa Electric y Kawasaki Heavy Industries poseen 50% del mercado global de robots de fábrica. Las compañías domésticas también cuentan con un 90% de participación en el mercado de partes como herramientas de precisión, servomotores para mover extremidades robóticas y sensores especializados.

El ineficiente sector de servicios –la productividad del rubro llega a 60% frente a la de su contraparte estadounidense, de acuerdo al METI– podría beneficiarse de la iniciativa. El Ejecutivo quiere que las máquinas entreguen apoyo logístico, que realicen cirugías y que trabajen en la recuperación después de desastres. El foco también está en los drones comerciales y los robots de enfermería.

Mayor competencia

A pesar de que la economía nipona se encuentra bastante automatizada, las autoridades estiman que la posición de avanzada de la nación está en riesgo. China tiene 530 empresas de robótica y su participación de mercado en China continental se disparó desde 4% en 2013 a 13% el año pasado, lo que amenaza las sólidas ganancias que han registrado sus pares japonesas en ese territorio.

“China se está poniendo rápidamente al día”, aunque la calidad sigue siendo un problema, aseguró a Bloomberg Wang Tianran, especialista en robótica de la Academia China de Ciencias. El experto proyecta que el país reducirá la brecha con Japón y Corea del Sur especializándose en robots de fábricas simples, inteligentes y flexibles.

Las ventas de robot de Corea del Sur se duplicaron entre 2009 y 2013 hasta 2,4 billones de wones (US$ 2.165 millones). El país está trabajando en robots de servicio para el sector de salud y otros mercados.

Jeong Man Tae, investigador senior del Instituto de Corea para la Economía Industrial y el Comercio, explicó que, a diferencia del rubro de los robots de fábrica, “donde Japón, Alemania y Estados Unidos son los jugadores dominantes, la industria de robot de servicio inteligente está todavía en una etapa emergente”.

Japón está monitoreando de cerca el avance de la industria en Estados Unidos, donde los abultados presupuestos de defensa en la década pasada permitieron el desarrollo de miles de robots, incluyendo vehículos aéreos y marítimos no tripulados. En 2013, Google adquirió Schaft, una startup fundada por dos profesores de la Universidad de Tokio que construyeron un robot que camina en dos piernas. Al no conseguir financiamiento de riesgo local, la compañía optó por recurrir al gigante estadounidense.

“Si no creamos una cultura de inversión (de riesgo), habrá un montón de ejemplos similares”, advirtió Atsuo Takanishi, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad Waseda.

Menores costos

Pese al progreso que han mostrado estos países, Hal Sirkin opina que Japón tiene una ventaja intrínseca frente a sus rivales, ya que cuenta con una industria de robótica profunda y sofisticada. En cuanto a robots de fábrica, “ellos pueden producir fácilmente lo que necesitan”, acotó el socio senior y director gerente de Boston Consulting Group.

Gracias al declive en la fuerza laboral, la sustitución de personas por máquinas no será un gran obstáculo, como sí lo sería en Estados Unidos. BCG calcula que los robots podrían reducir en 25% los costos laborales en Japón hacia 2025.

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