Por HILARIO PAREDES/TENOSIQUE, TAB.- “¡Felicidades, don Cotoñé, por ser hoy el del músico!”, expresaron señoras, niños y vecinos de Jorge Alejo Tépate, allá en su domicilio de la calle 16, en la colonia Pueblo Unido, donde muchos se tomaron la “selfie” con el autor Cotoñé–cotoñé, de la canción de humorismo blanco y que con su ritmo tropical se ha vuelto un clásico.

“Por aquí pasan los niños y me dicen: adiós don Cotoñé”, exclama un Alejo Tépate sonriente, recordando que la pieza musical tiene más de 40 años, ya que en 1973 la grabó el grupo “La onda” y con ello logró la venta de tres millones de discos, por lo que Mussar, la compañía disquera entregó discos de oro, al conjunto musical y al autor.

El entrevistado recuerda que un 24 de diciembre de 1970 llegó a su natal Tenosique a tocar con los Siete Modernistas y aprovechó a visitar a su padre Félix Alejo, quien le platicó: “oye, tu abuelita, mi mamacita (Manuela Segura) te arrullaba con su canto: “Cotoñé, cotoñé”.

Un año después, previo a un baile en Oaxaca estaba con Aurelio, el sax de los Siete Modernistas, y ambos compusieron la letra y música: “Cotoñé, cotoñé pram takatán”, pero cuando ya en el Departamento del Distrito Federal la registró ante la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) y lo llevó con el director artístico del grupo de Silvano Zetina, este la desechó argumentando que no servía.

Un día acudió a visitar a su amigo Enrique, del grupo La onda, quien lo recibió en

apuros: “Estamos grabando nuestro primer LP de diez canciones pero nos falta una”. En cinco minutos hicieron los arreglos y adaptaciones y el grupo se entusiasmó, pero un director artístico lo rechazó por ser una pieza desconocida, a diferencia de “Mis blancas mariposas”, pieza clásica que iba entre la decena de melodías.

Al realizar el “promo”, el disco incluyó a Cotoñé cotoñé y Mis Blancas Mariposas y, de la cadencia de ésta última mencionada, al ritmo de la desconocida, tres millones de copias se vendieron en breve tiempo de su lanzamiento en 1973.

 

EL HOMENAJE

Relata Jorge Alejo que su pieza generó muchas divisas y abrió puertas de televisoras y estaciones en la década de los 70’s, y que a la fecha, le ha solicitado los derechos para grabar discos las bandas del género grupero tanto mexicanos como de Estados Unidos y por otra parte, el Gobierno del Estado le está preparando un homenaje.

La abuelita Manuela Segura falleció en 1979, pero su arrullo se volvió un clásico no solo en los salones elegantes y en los vecindarios y canchas rurales, sino que las madres de más de 40 generaciones han cantado “Cotoñé cotoñé” mientras a sus pequeños los mecen en la hamaca, les espantan los mosquitos y le dicen: “duérmete, niño bonito”.